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La infertilidad es, sin lugar a duda, una experiencia que altera la vida de las parejas; para la mayoría puede ser de forma positiva, pues logran crecer y trascender. Cada persona experimenta la infertilidad en forma individual, singular e igualmente válida. La reacción personal ante un diagnóstico o tratamiento es impredecible; sin embargo, se ha encontrado que la mayoría de las personas tienden a presentar reacciones, emociones y sentimientos similares.

Dado que la infertilidad es un tema tan personal y privado, pero a la vez, tan notorio, a muchas parejas se les hace difícil compartir abiertamente su experiencia con amistades o familiares. Como resultado, muchas parejas la sufren y terminan sintiéndose aisladas, pudiendo llegar incluso al aislamiento social verdadero. Sin embargo, no se encuentran solas: alrededor del 15% de los matrimonios experimentan subfertilidad. En Guatemala alrededor de 600,000 personas se ven afectados por no poder tener familia.

Desde cómo la persona se siente sobre sí misma, hasta sus planes, sueños para el futuro, relación con amistades, familiares e inclusive con su pareja, pueden ser afectadas por la dificultad para lograr un embarazo. Tristemente, la atención en algunos lugares, parece estar enfocada más en los aspectos físicos, y no en los aspectos emocionales, que usualmente son ignorados y poco abordados. En CER estamos conscientes de la relación intrínseca que existe entre lo físico y lo emocional; por lo tanto, promovemos un apoyo emocional a las parejas.

En esta sección, abordaremos diferentes etapas dentro del proceso de la infertilidad y en cada una se ejemplifican algunas emociones que generalmente se manifiestan, sugiriendo estrategias para manejarlas. Esperamos poder ayudarle con sus propias emociones y sentimientos, para encontrar la resolución que le sea más útil y cómoda. Con tiempo, paciencia, apoyo y conocimiento, la mayoría de pacientes que llegan a nuestro Centro, han logrado manejar adecuadamente las emociones y sentimientos asociados con la infertilidad. Por nuestra experiencia, sabemos lo que atraviesan la parejas y, por lo tanto, sabemos cómo apoyarlas.

Aceptar que hay un problema para lograr el embarazo.

Muchas parejas asumen que “cuando sea el momento adecuado” tendrán sus hijos y lograrán un embarazo; justo cuando ellos lo decidan o después de que dejen de usar anticonceptivos.

Cuando pasa el tiempo y no pueden concebir, la anticipación es reemplazada por preocupación. Para aquellas parejas que están acostumbradas a estar en control de sus vidas y obtener lo que quieren si se esfuerzan lo suficiente, esto puede ser una etapa difícil, con un sentimiento de impotencia.

Es normal para la pareja experimentar una serie emociones antes de aceptar que tienen el problema de fertilidad.

Algunos ejemplos de lo que puede pasar durante esta etapa:

  • La mujer es frecuentemente la primera en aceptar que pueden tener un problema de fertilidad.
  • El hombre puede necesitar ser convencido que la intervención médica es necesaria.
  • Pueden ocurrir o experimentar sentimientos de frustración, enojo, culpa, auto devaluación y celos.
  • Se magnifican las emociones y los desacuerdos dentro del matrimonio.
  • Las preguntas constantes por parte de familiares y amistades se perciben como presión.

Estrategias de afrontamiento:

Informarse: Si tiene más de 35 años y ha estado intentando concebir por más de 6 meses, o si tiene menos de 35 años y ha intentado por 1 año o más, deben consultar con un centro especialista.

Asegúrese de estar en las manos adecuadas: Investigue y pregunte sobre la experiencia del especialista. Es importante que se sienta cómodo con quién lo va a tratar.

Actuar: Cuando sospeche que puede haber un problema, responder a éste lo más pronto posible, puede aumentar la probabilidad de una solución exitosa. En cuanto más temprano se identifica un problema, más fácil es que su médico le recomiende un plan adecuado para usted.

Acepte: Prepárese para aceptar que sus sentimientos y los de su pareja pueden ser diferentes.

Exprese: Aceptar que es posible sentir emociones “encontradas” al buscar ayuda de un Especialista: una mezcla entre ansiedad, alivio, temor y optimismo. Esto es normal, no se sienta extraña y, mucho menos, trate de reprimir estas sensaciones.

La comunicación con su pareja es crucial durante este tiempo. Esto puede no ser siempre fácil, pero necesitan el apoyo mutuo. Mantener las líneas de comunicación abiertas es vital.
La comunicación con otras personas que han experimentado dificultad en concebir, o lo están experimentando, ayuda a sentir apoyo y comprensión. Sin embargo, es importante recordar que cada persona y pareja son únicas.

Todas las emociones son válidas: Es perfectamente normal sentir frustración y enojo cuando las cosas no resultan como se han planificado. No se deje consumir por ello. Acéptelas y luego redirija su atención en cosas positivas, por Ej. una actividad que usted disfrute.

Durante esta etapa la pareja busca una respuesta para su incapacidad de concebir. A pesar que el período de evaluación puede ser invasivo, estresante y caro, la posibilidad de encontrar un diagnóstico y una solución, da una sensación nueva de fé, esperanza y dirección. Estar en las manos de un buen especialista también es alentador.

Algunas emociones durante esta etapa:

  • Pérdida del control: Sentir que el Médico y los exámenes están controlando su vida. La rutina diaria está siendo programada alrededor de las citas con el doctor y su ciclo.
  • Enojo o decepción.
  • Sentimientos de injusticia: “¿por qué yo?” O “¿qué hice para merecer esto?”
  • Resentimiento hacia personas que no tuvieron que pasar por este estrés físico, mental y económico para concebir a sus hijos.
  • Puede afectar e interferir con la sexualidad: lo que antes era espontáneo, satisfactorio y divertido, ahora puede tornarse técnico, mecánico y aburrido.
  • Vergüenza de no funcionar de forma normal.
  • Necesidad de secretividad. Explicar los exámenes de evaluación a otros puede ser vergonzoso y puede resultar en distanciamiento de familiares y amistades.
  • Inhabilidad o dificultad para comunicarse con su pareja, familia o amigos.
  • Falta de privacidad debido a la naturaleza invasiva de los exámenes. Lo que antes era sólo entre usted y su pareja, ahora involucra a su doctor y otras personas.
  • Sentimiento de no ser entendidos por aquellos que tienen hijos. Puede resentirse con cualquier consejo u opinión de quienes no han experimentado esta situación.
  • Shock, insensibilidad y, a veces, un sentido de alivio cuando un diagnóstico es confirmado.

Estrategias de afrontamiento:

  • Ir juntos a las citas con el especialista: muy importante para que ambos comprendan los exámenes y procedimientos, así como para brindarse apoyo mutuo.
  • Infórmese: lea y aprenda sobre infertilidad.
  • Haga una lista escrita de preguntas para llevar a su cita. Es normal ponerse nervioso y enfocarse sólo en un aspecto durante una cita y olvidar cosas que se querían preguntar.
  • Sepa y trate de aceptar que puede pasar tanto por períodos tristes o ansiosos, así como alegres y de optimismo.
  • Apóyese mutuamente con su pareja y entienda que es una etapa estresante para ambos. Cada uno lo puede manejar de forma distinta.
  • Comunique sus emociones y temores a su pareja cuando lo necesite, siempre que la ocasión sea adecuada y su pareja esté dispuesta. Busque el momento oportuno.
  • Dése la oportunidad de pasar tiempo a solas para trabajar con sus emociones y sentimientos.
  • Busque apoyo: un grupo o alguien que ya haya pasado por lo mismo. Trate de compartir su problema con amistades o familiares de su confianza.
  • Practicar la paciencia: obtener un resultado deseado toma tiempo, a veces más de lo que imaginamos.

La evaluación puede poner a prueba un matrimonio en formas nunca antes imaginadas. Puede ser un tiempo difícil para ambos. Proveer apoyo emocional mutuo y trabajar juntos puede aliviar cierto estrés y ayuda a evitar el distanciamiento entre la pareja. Muchas parejas han encontrado que su experiencia de infertilidad ha fortalecido su relación, se genera una nueva sensación de seguridad, especialmente cuando aprenden a apoyarse en el otro en los momentos que necesitan reafirmación y aliento.

Las dificultades para concebir (infertilidad) no es un problema de “mujeres” o de “hombres”, es una situación de pareja y debe ser abordado en equipo, con el compromiso de ambas partes.

Al iniciar un tratamiento, muchas parejas sienten que la infertilidad estuviera dominando sus vidas, pasando por un sube y baja de emociones. La espontaneidad y la libertad parecen un asunto del pasado. En ocasiones, pueden sentirse mental y físicamente exhaustos y frustrados con las demandas de algunos tratamientos de fertilidad.

Algunas emociones posibles en esta etapa:

Enojo y resentimiento hacia su infertilidad por controlar sus vidas.

  • Frustración por invertir tiempo, energía y dinero que no garantizan 100% un embarazo.
  • Enojo hacia los tratamientos de fertilidad. Las mujeres son las que más cargan con este peso en la mayoría de los casos.
  • Sentirse intimidados por los médicos, la tecnología y los medicamentos.
  • Alteración emocional debido a ciertos efectos hormonales de los medicamentos.
  • Un sentimiento elevado de vulnerabilidad y sensibilidad.
  • Las relaciones sexuales pueden iniciar a ser resentidas, pues pueden iniciar a representar fracaso.
  • Ansiedad aumentada sobre los costos económicos del tratamiento.
  • Frustración por sentir que la vida se ha quedado en “pausa” y por la inhabilidad de poder hacer planes a corto o largo plazo.
  • Castigarse a sí mismo, diciendo cosas como: “Talvez no merezcamos tener un hijo”
  • Culparse a sí mismo: “Si hubiera hecho… !”; “Si hubiera dejado de hacer…”.
  • Una necesidad agobiante de aprender “todo” sobre las opciones de tratamiento, las probabilidades de éxito, los costos y la cobertura del seguro.

Estrategias de afrontamiento que pueden ayudar o beneficiar:

  • Trate de mantenerse pendiente, sin obsesionarse, de los resultados de los exámenes y de los pasos a seguir. Ello le ayudará a tener un sentido de control y de orientación.
  • Comprenda que su pareja experimentará los sentimientos de forma y en tiempo diferente al suyo. Comparta cuando pueda, pero no presione.
  • Permítase liberar lo que siente. Es beneficioso expresar los sentimientos como enojo, frustración, tristeza. Busque el momento y la forma más adecuada para usted.
  • Considere la posibilidad de reorganizar su vida si el tratamiento se convierte agobiante. Busque alternativas que le permitan relajarse y bajar las presiones innecesarias.
  • Liberese del sentimiento de culpabilidad ante las relaciones sexuales. Permítase disfrutarlas.
  • Busque apoyo emocional y guía de un terapeuta, grupo de apoyo o de personas que hayan pasado por lo mismo. O bien, escoja un familiar o una amistad para confiar su experiencia.

Es importante no adjudicarse culpa al no lograr un resultado positivo en un tratamiento. Fomente el pensamiento de esperanza y que el éxito puede lograrse con persistencia, siempre y cuando ud y su pareja estén dispuestos. Incluso en parejas que no han tenido problemas de fertilidad, no hay garantía que conciban de inmediato, requieren de varios intentos. Puede tomar tiempo y esfuerzos repetitivos. Una solución exitosa puede estar cerca para usted también. Mantener estos pensamientos, hace el proceso más tolerable. Tener en mente y presente la probabilidad de éxito en su caso particular es de suma importancia, con ello puede promover una perspectiva objetiva y real.

Si la pareja puede sobrellevar la tensión física y emocional del tratamiento de fertilidad, pueden conquistar juntos, muy probablemente, cualquier cosa en la vida. La habilidad de sobrevivir una experiencia tan demandante y agobiante deja a muchas parejas con aspectos no sólo negativos sino también positivos, como autoconfianza, autoconocimiento, fortaleza y estima renovada.

Si el tratamiento no fue exitoso, es el momento en el que la pareja se ve en el desafío de lidiar con todas las emociones que ello conlleva. Tendrán que decidir si vuelven a intentarlo, o bien, si emocional, física o económicamente llegaron a su límite. Principalmente en la etapa de la resolución lo más importante es la aceptación, y ello implica un gran logro. Esta etapa puede ser un tiempo para evaluar, priorizar y cambiar metas en la vida.

Emociones posibles durante este período:

  • Aceptación y realización que no se puede cambiar o controlar completamente cada aspecto de la vida.
  • Un sentimiento fuerte de proximidad con su pareja.
  • Sentimientos de cansancio.
  • Darse cuenta que es tiempo de continuar.
  • Un sentimiento de alivio ligado a que no pasará más por tensiones físicas, emocionales o económicas.
  • Una gran habilidad de empatizar con los problemas de otras mujeres.
  • Aprender que cosas buenas pueden derivar de experiencias difíciles.
  • Darse cuenta que la vida puede ser gratificante, a pesar que no logre todas las metas propuestas en su vida.

Estrategias de afrontamiento que pueden ayudar:

  • Platique con otras personas que han podido resolver exitosamente su dificultad en formas diferentes.
  • Continúe con el apoyo de un terapeuta o un grupo.
  • Enfoque su tiempo y energía en su pareja y su relación.
  • Encuentre nuevos pasatiempos y actividades que pueda hacer en conjunto con su pareja.
  • Restablezca relaciones con amistades y familiares de las que pudo haberse aislado o alejado durante el tratamiento.
  • Hay alternativas: puede volver a intentar algún tratamiento de fertilidad; puede considerar otras alternativas como la adopción (incluso adopción de embriones); puede evaluar su familia sin hijos.

Si después de un período razonable de tiempo el tratamiento no ha sido exitoso, lo más importante es recordar que siempre tiene opciones, unas más accesibles que otras, pero siempre existen. Puede elegir continuar con otras opciones de tratamiento o decidir que ello ya no es una opción práctica para usted y su pareja. Puede también escoger ver cualquier obstáculo como una oportunidad, y al mismo tiempo puede aprender, fortalecerse y crecer tanto individualmente como en pareja.

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